En la entrada anterior comentábamos la tremenda facilidad que tenemos los humanos para la credulidad y para fabricarnos conceptos e ideas a nuestra conveniencia, sin tener en cuenta su veracidad y objetividad.
Muchas veces, estas ideas y creencias irracionales, que asumimos como verdades propias, y que de forma sibilina se han ido introduciendo en nuestra mente, sin apenas darnos cuenta, se convierten en pensamientos automáticos. Estos pensamientos contribuyen a formar esquemas mentales que parasitan nuestra conducta y hacen conducirnos de forma irracional, actuando en contra de nuestros propios intereses provocando desajustes emocionales cuando no podemos manejarlos.
La psicología conductual cognitiva ha identificado los principales pensamientos automáticos irracionales que, de forma cotidiana nos producen desequilibrios al intentar adaptar nuestras vivencias entre los umbrales que nos marcan estas creencias.
Las más comunes y extendidas según A. Ellis son las siguientes: