Como en toda actividad humana, la ciencia no está exenta de pillos y sinvergüenzas. No sólo encontramos corruptos en la política o en la economía. También el mundo académico, con su necesidad consustancial de publicar a toda costa y de adquirir méritos y prestigio, se encuentra poblado por una minoría de individuos capaces de fabricar falsos datos y pseudoinvestigaciones con tal de conseguir sus fines. Muchas veces, cuando se descubre el pastel, ello implica el desprestigio de toda una comunidad científica que con sumo esfuerzo y sacrificios había alcanzado un nivel de conocimientos y teorías estableciendo un alto status para la disciplina en cuestión.
Hace unos meses conocíamos el suceso del plagio del ministro alemán que copió su tesis de doctorado. Ahora se trata de un famoso psicólogo social holandés que había publicado en revistas de tanto prestigio como Science. Si quieres conocer más detalles pincha aquí
jueves, 3 de noviembre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
Las TICs y la escuela
El acceso de profesores y alumnos
a las nuevas tecnologías de información y comunicación es una condición
indispensable para la adecuación de nuestras instituciones y centros educativos
a la época que nos ha tocado vivir. Si la escuela es un reflejo de la sociedad,
y algunos creemos que puede llegar a ser una herramienta poderosa de cambio
social efectivo a través del relevo generacional, todo aquello que la sociedad
utiliza en su desarrollo debe tener su reflejo y eco en la escuela. Pero las
máquinas por si solas no representan el cambio. Es preciso una nueva conciencia
profesional, un cambio de metodología, incluso de paradigma, para poder
utilizar estas nuevas técnicas con todo su poder y eficacia educativa.
En este artículo publicado en el
periódico El País, Pablo Linde reflexiona de una forma interesante sobre estos asuntos.
Ver el artículo
Etiquetas:
calidad,
Educación,
exito escolar,
rendimiento académico
domingo, 25 de septiembre de 2011
La batalla familiar de las comidas
Es realmente indignante
y escalofriante que mientras 1500 millones de seres humanos pasan hambre, hay
1000 millones que tienen obesidad en un grado mayor o menor de morbilidad.
Dejando aparte la tremenda injusticia que suponen estas cifran, la obesidad se presenta
principalmente en el primer mundo, debido a una acumulación innecesaria de
alimentos en una sociedad del hartazgo y, sobre todo, a un problema de déficit
de educación y conducta inapropiada en lo referente al aporte energético y
materias que necesita nuestro cuerpo.
El tema de las comidas
es especialmente delicado para muchas familias y supone una fuente de estrés
familiar de primer orden. Hace poco, me comentaban como una mamá que solía llevar a su hijo queridísimo a algunas
reuniones familiares, léase cumpleaños, fiestas de navidad u otros
acontecimientos sociales, llevaba como elemento esencial del acto en sí, un recipiente
en el cual guardaba celosamente la comida que realmente le gustaba al retoño, en
previsión de que , por fatal designio del destino, las viandas preparadas al
efecto para el agasajo de las visitas no fuesen del agrado del interfecto y el
niño montará el pollo en medio de la
fiesta.
Aunque
parezca un poco extremo el comportamiento de esta mamá, yo mismo he podido
comprobar cómo ante la cara de disgusto y fastidio de un prepuber ante el plato
de comida que se servía en la mesa para todos los familiares y amigos en una comida
de tipo social, su progenitora abandonaba solícita y rápidamente la mesa y se
afanaba de nuevo en la cocina para preparar unos filetitos que “es lo que le
gusta a mi niño”. Ante el desconcierto del resto de los componentes de la mesa
la respuesta era: “es que ni niño es muy difícil para comer, no me come nada,
excepto lo que le gusta” y también “¡no lo voy a dejar morir de hambre!”.
Estos
razonamientos provienen de la falta de conciencia en algunas personas de que
educar implica enfrentarse, poner límites y decir “No” algunas veces ante las
demandas de sus hijos.
Conozco algunos padres
que optan por enviar a los niños a los comedores escolares con el único
objetivo de que allí lo acostumbren a comer de todo, porque ellos se consideran
incapaces de lograrlo. No se trata, como
es obvio, de que las comidas sean más suculentas, sino que en los centros
escolares los niños dejan de acaparar la atención familiar y se diluyen en la
comunidad infantil. También actúa el “efecto pollito” dado que tienen como
modelo a seguir a otros niños (como los pollos de una misma nidada) y pueden
ver como la mayoría de los compañeros atacan los platos sin el menor
retraimiento. Además comprenden que no
hay otra alternativa. Aquí no se atienden los caprichos ni gustos especiales.
La comida es la misma para todos.
Si este modelo escolar
funciona, la enseñanza para las familias no puede ser otra más que educar a los
hijos en la aceptación, elogiar cuando se hace un esfuerzo, recompensar las
conductas dirigidas en el camino correcto y plantear siempre, sin gritos ni
confrontaciones, que sólo hay una alternativa si no quieren quedarse con
hambre. Esta sería una forma de ir desarrollando en el niño una alta tolerancia
a la frustración, pero este concepto queda para otra aportación en el blog.
De nuevo, la educación.
Con los tiempos que corren, toda aportación y aclaraciones sobre los temas educativos son necesarios, oportunos e imprescindibles en la encrucijada social en la que nos encontramos. Hemos creido que el artículo de Julián Casanova, publicado en El Pais el pasado día 25 de septiembre, bien merece una lectura atenta y una reflexión sobre lo que estamos haciendo en nuestras aulas.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Cañonazos contra la educación
Es increible que altos responsables políticos de este país tengan el concepto que tienen sobre la educación y el profesorado. Las intervenciones de la presidente de la comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, intentando justificar los recortes en educación aduciendo que el profesorado de Educación Secundaria trabaja sólo 18 horas, mucho menos que el resto de los madrileños, no tiene desperdicio. Ello implica no tener ni idea de lo que significa el trabajo del profesorado. En general, los políticos responsables de educación , y no sólo de la comunidad de Madrid, no volvieron a pisar un instituto desde que salieron de allí siendo adolescentes, así que ni memoria de aquello les queda.
Si os interesa leer la carta que dicha presidente ha enviado a los centros del territorio de su incumbencia y los comentarios que recibe del profesor Fernando J. López entrad en su blog Eso de la ESO
No me resisto tampoco a reproducir un comentario que en forma anónima ha publicado una persona y que, con pelín de sorna, reproduce muy bien el sentir y el actuar de gran parte del profesorado.
Si os interesa leer la carta que dicha presidente ha enviado a los centros del territorio de su incumbencia y los comentarios que recibe del profesor Fernando J. López entrad en su blog Eso de la ESO
No me resisto tampoco a reproducir un comentario que en forma anónima ha publicado una persona y que, con pelín de sorna, reproduce muy bien el sentir y el actuar de gran parte del profesorado.
Esos locos que enseñan. Yo los conozco. Los he visto muchas veces. Son raros. Algunos salen temprano por la mañana y están en el cole una hora antes, otros salen del cole una hora más tarde porque tienen entrevistas con los padres que trabajan y no pueden acudir a otra hora, otros recorren todos los días más de 100Km de ida y otros tantos de vuelta. Están locos.
En verano les dan vacaciones, pero no desconectan del todo, piensan en sus clases, preparan tareas para el curso siguiente. En invierno hablan mucho, siempre llevan caramelos de miel y limón en los bolsillos, otros con una botella de agua a su lado. Su garganta siempre está dolorida, pero siguen enseñando, a veces fuerzan su voz, pero siguen transmitiendo sus conocimientos con cariño e ilusión.
Yo los he visto, no están bien de la cabeza. Salen de excursión con sus alumnos y se encargan de gestionar autorizaciones, recogida de dinero y responsabilidad extra.
Qué será de ellos y ellas. Por la noche sueñan con el colegio, se les aparecen planetas, ecosistemas y personajes históricos. He escuchado que llegan cargados con cuadernillos y exámenes, que han corregido la tarde anterior en su casa.
Son mujeres y hombres, casados, solteros,...de diferentes edades, pero a todos les apasiona su trabajo, ver crecer a sus alumnos, ayudarlos y conseguir de ellos ciudadanos competentes.
Los he visto muchas veces. Están mal de la cabeza. Algunos dicen de ellos que viven muy bien, pero les han recortado el sueldo y siguen trabajando incluso más que antes, algunos no miran ni su nómina porque su pasión por la enseñanza los hace ciegos a pensar en el cobro. Disfrutan con lo que hacen, aunque haya padres que no los valoren, les critiquen e incluso les quiten autoridad, (a veces hasta les agreden), pero ellos siguen hacia adelante.
Están mal; por las tardes quedan para hacer cursos de formación y no les importa perder tiempo de su ocio para reciclarse.
Dicen que son autocríticos y que hacen balance de sus experiencias educativas, que se frustran cuando no salen las cosas como esperaban, que se alegran cuando sus alumnos avanzan.
Están mal de la cabeza, yo los he visto. Dicen de algunos que fueron muy importantes, que siempre tienen palabras de aliento; dicen sólo que son MAESTROS y que se sienten MUY ORGULLOSOS DE SERLO.
Si conocéis alguno reenviarle esta nota, quizá se sienta identificado.
Etiquetas:
Educación,
fracaso escolar,
profesorado,
rendimiento académico
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