jueves, 26 de enero de 2012

Apuntes sobre la adolescencia (V)

Baja tolerancia a la frustración
    Las frustraciones, especialmente las pequeñas contrariedades que son cotidianas y recurrentes, forman parte de la vida de todas las personas. Si no estamos preparados para soportar la emocionalidad negativa que nos generan estas adversidades diarias, estas nos harán daño continuamente y contaremos con pocos recursos con los que hacerles frente.
    Las contrariedades diarias, biológicas, psicológicas y sociales, constituyen una parte importante de nuestro quehacer vital y la forma de manejarlas y enfrentarnos a ellas contribuirán a que tengamos un nivel emotivo adaptado, dentro de unos umbrales de felicidad aceptables. La mejor manera de desarrollar estas estrategias de enfrentamiento consiste en ir aumentando progresivamente la tolerancia a la frustración. Para ello, es preciso que, de forma paulatina, nuestros niños y adolescentes se vayan  enfrentando a situaciones frustrantes cada vez de mayor calado.

miércoles, 4 de enero de 2012

La religión en el sistema educativo y la ciencia en las iglesias

     Como bien dice Pepe Rodriguez en su web  el hecho religioso como acontecimiento histórico debe ser contemplado como elemento del curriculum, pero otra cosa es utilizar las clases como instrumento de adoctrinamiento en unas determinadas creencias totalmente irracionales, bien distintas del resto de las que se imparten en esos "templos" del saber que son o deberían ser los centros educativos.
     A mi modo de ver, ciencia y religión son incompatibles. La religión actua sobre dogmas, creencias irracionales obligadas que no están basadas en la evidencia; se trata de una forma de pensar totalmente dicotómica, o es negro o es blanco, o se tiene fe o no se tiene. Por el contrario, la ciencia se basa en evidencias, en hechos demostrables. La incertidumbre y la probabilidad son los instrumentos básicos del conocimiento científico. Es un saber probabilístico, donde no existe ni el blanco ni el negro, sino posibilidades de grises.
     Por ello, la religión siempre es la misma y se basa en libros sagrados inmutables. La ciencia avanza debido a que sus libros siempre son superados según aumentan los conocimientos.

     Reproduzco a continuación una irónica propuesta para que, de la misma forma que la religión se ha introducido de manera alevosa en los centros educativos, la ciencia pueda dejar constancia de sus teorías y conocimientos en las iglesias.

martes, 13 de diciembre de 2011

Apuntes sobre la adolescencia (IV)



Infravaloración del esfuerzo.
            Hay realmente un componente loable en la búsqueda del estado del bienestar en el que están implicados todos y cada uno de los ciudadanos del mundo occidental. El problema se produce cuando este bienestar se convierte en el estado de la superabundancia, en la sociedad del hartazgo y el derroche.
            Desde el momento en que nacen nuestro niños están continuamente rodeados de cosas que obtienen per se, sin que tengan que hacer ni el más mínimo mérito para conseguirlas. Desde pequeños están imbuidos de la idea del derecho a la posesión, de no necesitar la realización de ningún tipo de sacrificio personal para conseguir lo que desean.  Los medios de comunicación, especialmente los programas basura, las series rosa, los reality shows de la televisión muestran que basta ser zafio, burdo, charlatán, maleducado, etc., para conseguir el éxito social. En este contexto es difícil persuadir a nuestros adolescentes de los beneficios del esfuerzo para el desarrollo de las competencias sociales.

lunes, 28 de noviembre de 2011

EL PROFESOR NO EDUCADOR


Acabo de leer una reseña de un profesor de la comunidad de Madrid donde relata que ante el exabrupto de un alumno impulsivo dominado por la tensión generada por los recortes de personal en el sector educativo, respondió, como no podía ser menos, con medidas educativas. La expresión del alumno fue: ¡voy a matar a Esperanza Aguirre! y el profesor reprendío severamente dicha expresión y aprovechó la ocasión para dar una lección de convivencia, civismo, moralidad y democracia.
Al día siguiente, este mismo profesor comenta que tuvo que escuchar de boca de la propia presidente de la comunidad madrileña la frase: “El Estado debe limitarse a instruir a los alumnos porque ya les educa la familia”. El profesor se planteaba que:  “En vez de instruir, yo, funcionario docente del Estado, coarté la libertad de este individuo y me dediqué a educar”.
Esta forma de entender el proceso de enseñanza- aprendizaje, donde el proceso puramente transmisivo de conocimientos es lo  que realmente importa, no es exclusiva de este personaje político cuyas declaraciones socavan, muchas veces, los cimientos de la más elemental inteligencia.  Lo más siniestro del tema es cuando oímos a un profesor (yo personalmente lo he tenido que escuchar cientos de veces) decir: “Yo soy matemático y enseño matemáticas. Al niño que lo eduquen en su casa”.  Sustituyamos matemático por físico, biólogo, filósofo. etc.,  y tendremos un colectivo (afortunadamente minoritario dentro del profesorado) que no se siente educador, sino enseñante.
El profesorado que así se percibe y actúa, replica en la enseñanza obligatoria, los esquemas que imperan en la Universidad donde se formaron como especialistas en su materia, pero donde nunca les prepararon para ejercer en la educación pública que, a diferencia  de la privada, escolariza también al  alumnado que carece de las más  elementales normas de socialización y que provienen de contextos sociales deprimidos. ¿Cómo se puede decir que un alumno de 12 o 13 años que acude a un centro público de enseñanza no debe ser objeto de educación, sino sólo de instrucción?
Aparte de otras consideraciones éticas, morales o puramente profesionales habría que decir a estos profesores (y a su abanderada Esperanza Aguirre), que en la actualidad, una máquina programada de las muchas que hoy existen en el mercado realizaría el trabajo de transmisión de conocimientos mejor que cualquier profesor no educador. La XXVI Semana Monográfica de la Educación, que se ha celebrado recientemente en la sede madrileña de Fundación Santillana, se ha cerrado con una charla en la que D. Javier Nadal, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica dijo que: "La educación ha perdido el monopolio en la transmisión de conocimientos y corre el riesgo de perder toda la relevancia". Nadal opina que, por primera vez en la historia, el sistema educativo no responde a la realidad de su tiempo. "Ya no tiene sentido formar sólo en contenidos. Nuestro mundo va a cambiar tanto en los próximos 30 años que las aptitudes serán lo único que quede de su aprendizaje".
Quizás sea este un análisis excesivamente simplista y realmente creo que al profesorado le queda mucho más que trabajar las aptitudes en clase. La socialización es un proceso mucho más complejo y por ello es una tarea difícil y a la vez recompensante en la que debemos estar implicados todos.  Hasta los políticos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Apuntes sobre la adolescencia (III)


Incorporación de la mujer al mundo del trabajo
Hasta hace relativamente poco tiempo, los roles familiares estaban claramente delimitados. El hombre es el que trabajaba fuera y la mujer atendía las tareas de la casa. Una de esas tareas era la de cuidar y educar a los niños.
La importantísima conquista social que ha supuesto la equidad de las personas, tanto hombres como mujeres en la consideración social, ha permitido que la mujer adquiera los mismos derechos que el hombre, entre ellos, el derecho al trabajo. Pero esto trae consigo el hecho de que se produce, en muchas familias, un déficit de socialización. Los hijos pasan mucho tiempo sin sus padres, a lo más son atendidos por los abuelos o acaban siendo socializados por los medios de comunicación, léase la TV, o directamente por la calle, con lo que ello implica en cuanto a riesgo de adquisición de esquemas mentales no precisamente adaptados en cuanto a la adquisición y desarrollo de valores sociales.

Alto nivel de inmigración.
            Hasta no hace mucho tiempo, los españoles eran un pueblo del que muchas personas debían marchar al extranjero, principalmente a países europeos para poder buscar su medio de vida. En la actualidad, España ha pasado a ser país receptor de emigrantes, generalmente de África del norte, Latinoamérica y Europa del Este. En algunas zonas también personas de la Europa occidental han elegido este país como lugar de residencia. Todo esto genera una riqueza cultural que, bien administrada, genera nuevas creaciones y opciones de desarrollo social, aunque, no lo podemos obviar, puede generar tensiones y falta de entendimiento entre las distintas comunidades, situación esta a la que se deben adaptar los niños y adolescentes para que se produzca una correcta socialización sin prejuicios raciales ni xenofobia.

Trivialización de las drogas y permisividad social
            Es tremendamente habitual para un adolescente actual la posibilidad de conseguir cualquier tipo de drogas. El fácil acceso al tabaco, alcohol, marihuana, cocaína, drogas de diseño, etc., es un hecho innegable que se puede producir en cualquier contexto donde se desarrolla la vida cotidiana del adolescente, sea en el instituto, en la calle, en el club social, en el deporte, etc. Grandes corporaciones con enormes beneficios económicos intentan de todas las formas posibles enganchar a nuestros adolescentes en el consumo de las llamadas drogas legales. La calle y las mafias de narcotraficantes hacen lo propio también con las ilegales. Todo ello ante la pasividad de una sociedad que, en general, trivializa y permite o, a lo más mira hacia otro lado, para no enfrentarse a la realidad. Negar lo evidente no nos va a servir de mucho. Lo importante es preparar adolescentes suficientemente maduros como para poder enfrentarse con suficientes garantías de éxito a la amenaza de las drogas. Para ello, en lugar de evitar las conversaciones sobre el tema, pretendiendo inocentemente que el desconocimiento evitaría el contacto y el peligro, tendríamos que provocar de forma cotidiana la charla, contrastar pareceres, indagar sobre los conocimientos y la actitud del adolescente sobre el tema, informar y formar de manera habitual y recurrente sobre las consecuencias presentes y futuras que conlleva el consumo de drogas.

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