jueves, 29 de enero de 2015

LAS CREENCIAS IRRACIONALES BÁSICAS (III)




Idea irracional nº 3

“Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no salgan como a uno le gustaría que fuesen”

¿Por qué es irracional?
No hay razón para pensar que las cosas deberían ser diferentes a lo que realmente son, otra cosa es que nos agrade o no.
La mayoría de las veces las cosas no salen como nos gustaría, al menos en su totalidad.
El estar abatidos por las circunstancias no nos ayudará a mejorarlas, y sí es posible que de esta forma las empeoremos.
Cuando las cosas no nos salen está bien luchar por cambiarlas, pero cuando esto es imposible, lo más sano es aceptar las cosas como son.
Aunque nos veamos frustrados o privados de algo que deseamos, el sentirnos muy desdichados es sólo consecuencia de considerar erróneamente nuestro deseo como una necesidad fundamental.

Alternativas racionales
Se debe discernir si las circunstancias son realmente negativas, o si estamos exagerando sus características frustrantes.
El sentido catastrófico se lo damos a veces con nuestras propias expresiones: "¡Es terrible!", "¡Dios mío, es horrible!", "¡No puede soportarlo!". Hemos de aprender a cambiar estas expresiones por otras más racionales y realistas: "Son negativas pero no catastróficas", "Estoy convencido de que puedo soportarlo".

Hemos de intentar tomar las situaciones difíciles como un desafío del que hemos de aprender.

viernes, 23 de enero de 2015

LAS CREENCIAS IRRACIONALES BÁSICAS (II)


Idea irracional nº 2:
Para ser valioso tengo que ser competente, suficiente y capaz de lograr la mayoría de los objetivos que me propongo.

¿Por qué es irracional?
Superman no existe. Ningún ser humano puede ser totalmente competente en todos o en la mayor parte de los aspectos de su vida.
Intentar tener éxito está bien, pero exigirse continuamente tener éxito en todo es el mejor medio para sentirse incompetente e incapaz.
Existe un nivel de autoexigencia óptimo. Forzarse más de la cuenta acarrea estrés y enfermedades psicosomáticas.
El individuo que lucha por el éxito total está en continua comparación con otros, ante los que puede llegar a sentirse invariablemente inferior.
El ambicionar desmedidamente el éxito conlleva el querer ser siempre superior a los demás. Ello puede llevar al continuo conflicto con los otros.
El buscar en todo el éxito distrae al individuo de su auténtico objetivo vital: ser más feliz.
La preocupación por el éxito acarrea el miedo al fracaso y a cometer errores; ello puede acarrear fobia al trabajo y una tendencia al fracaso real en éste.

Alternativas racionales
El individuo debe actuar, más que actuar bien. Se debe concentrar más en disfrutar del proceso que en el resultado.
Cuando intenta actuar bien será más para su propia satisfacción que para agradar o ser mejor que los demás.
Es mejor cuestionarse con frecuencia si se está luchando por alcanzar un objetivo en sí mismo o por un objetivo para su propia satisfacción.
Autoaceptación. Para alcanzar sus objetivos el individuo debe aceptar sus propios errores y limitaciones, en vez de horrorizarse y catastrofizar su existencia debido a ellos.
Ensayo y error. Aprendemos muchas veces más de los errores que de los aciertos.
Se debe aceptar la necesidad de practicar y practicar las cosas antes de conseguir el éxito.

Deberíamos forzarnos a hacer de vez en cuando aquello en lo que se teme fracasar, aceptando el hecho que los seres humanos no somos perfectos.

jueves, 22 de enero de 2015

LAS CREENCIAS IRRACIONALES BÁSICAS (I)

La psicología cognitiva-conductual establece que gran parte de los desequilibrios conductuales y emocionales se producen como consecuencia directa de un cuerpo de creencias y pensamientos automáticos, muchos de ellas irracionales, que nos conducen a un callejón psicológico sin salida del que es difícil salir sin ayuda. Esta forma de pensar va construyendo un edificio de esquemas mentales que determinan en gran parte nuestra conducta, ya que consideramos que son verdaderos y necesarios para nuestra vida. En la construcción de estos esquemas e ideas irracionales intervienen los valores familiares, la educación, los amigos, el cine, los medios de comunicación y, en general, todo aquellos valores y contravalores sociales donde se desarrolla nuestra existencia. Si llegan a provocarnos algún tipo de desequilibrio, hemos de actuar.  Para ello, y relatado en forma simplista, hemos de sustituir en nuestro acerbo cognitivo personal estas creencias irracionales por otras más adaptadas a la realidad.
Las principales las iré poniendo en el blog una tras otra, junto con sus alternativas más racionales.

Idea irracional nº 1: 

    Debo ser estimado, comprendido y aprobado por la mayor parte de las  personas que son significativas para mí.

 Porqué es irracional
 El exigir ser aprobado por todos es una meta inalcanzable.
Si se necesita de forma extrema la aprobación siempre se generará una preocupación por cuánto te aceptarán.
Es imposible que uno sea siempre simpático o agradable con los demás.
Aunque uno pudiera alcanzar la aprobación de muchos, eso exigirá una enorme cantidad de esfuerzo y energía.
El intentar ser aprobado por los demás generaría un servilismo y se  abandonarían las propias necesidades.
La incertidumbre de no conseguir la aprobación de los demás generaría un comportamiento inseguro y molesto perdiéndose, paradójicamente y debido a  ello, el interés de los demás

Alternativas racionales
El individuo no debería intentar erradicar todos sus deseos de aprobación, sino las necesidades excesivas de aprobación.

El individuo debería buscar más la aprobación por sus hechos, actividades y comportamientos que "por sí mismo".

El no ser considerado por los demás es algo frustrante pero no horroroso o catastrófico.

El individuo debería preguntarse: "¿Qué quiero hacer en el curso de mi relativamente corta vida?, más que ¿Qué creo que les gustaría a los demás que hiciera?

Para conseguir el respeto y la consideración de los demás, una de las mejores formas es proporcionarlo.

                                                                                                                                              (continuará)

domingo, 26 de octubre de 2014

Nuestro concepto de libertad es una ilusión. Estamos condicionados (Carlos Belmonte)

En este artículo se exponen nuevos conceptos sobre la conducta humana que surgen a partir de los recientes descubrimientos en el campo de la neurociencia. Se trata de una entrevista a Carlos Belmonte , uno de los principales exponentes de la investigación en neurología en España.
Algunos fragmentos que hemos destacado:
"Hemos vivido en un dualismo cultural absoluto. La mente se ha considerado como algo distinto del cerebro, es decir, de la materia"
"En relación con las enfermedades mentales, aún nos queda que la sociedad acepte que simplemente son patologías del sistema nervioso y que se pueden curar a base de conocerlas mejor y entenderlas"
"Es que esa dicotomía entre mente y cerebro es la que se debe romper. La mente es el producto de la operación del cerebro y, por tanto, cualquier actividad mental es el resultado de que esas estructuras, desde el nivel más molecular al más integrativo"
"Nuestro concepto de libertad es falso. Estamos condicionados. La consciencia es menos del 10% de nuestra actividad cerebral en un momento determinado"
"Conceptos como la justicia o la culpa hay que revisarlos"
"Creo que en el momento en que el cerebro deja de funcionar dejas de existir como cerebro individualizado"
Para leer el artículo completo pinchad AQUÍ

lunes, 13 de octubre de 2014

Tres profesionales de la Psicología, premio Nobel de Medicina en 2014.

Los descubridores del "GPS interno" del cerebro, premio Nobel de Medicina 2014 

Alguna que otra vez he tenido que oír o leer opiniones sobre la concepción de que la Psicología no es realmente una ciencia. Los atrevidos ignorantes que opinan tal cosa es muy posible que no hayan pisado jamás un laboratorio de Psicología Experimental, ni conozcan nada de terapia conductual cognitiva ni tengan la más remota idea de neurociencia cognitiva, por poner solo algunos ejemplos. Se quedaron como modelo con la idea de la Psicología como  psicoanálisis (aquella imagen del sofá) u otras modalidades llamadas humanistas que alcanzan someramente la categoría de pseudociencia. Decía Eysenck que estas han supuesto para la ciencia psicológica un atraso de 50 años. Espero que la concesión de esta alta distinción suponga un merecido reconocimiento a nuestra querida disciplina como Ciencia, con mayúsculas.

Para más información podéis pinchar aquí

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